viernes, 19 de marzo de 2010

Primera banderilla

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Prueba superada.



Ayer me puse la primera banderilla, no sin antes montar un pequeño circo.... Y es que por mucho que haya pasado ya una, por muchas vías puestas, muchas inyecciones, analíticas, tres operaciones distintas... eso de pincharse una su propia barriguita... impresiona. La ves ahí a la pobre tan indefensa, tan sin saber lo que se le avecina, y pensar clavarle la aguja que, aunque pequeña, no dejas de verla como un ente agresivo... pues como que dan ganas de salir corriendo.


A destacar la chica del video... con esa barriguita tan mona... y luego te ves tú la tuya muy poco parecida pero mucho más sensible... y la chica pinchándose y sonriendo... me acordé de Raquel Revuelta en un anuncio de unos aparatos de electroestimulación que sonreía con el cacharro moviéndole todos los músculos, una sonrisa que era una mueca de terror porque se veía que estaba frita a calambrazos...Ufffffffffffffffffff............



P. me decía ¿no quieres tener un hijo? y sí, claro que quiero, pero qué repelús... Al final me la puso él y eso que le tiene pavor a las agujas, pero claro, no es lo mismo pincharte tú que pinchar a otro... yo también se la hubiese puesto a él sin muchos miramientos... mucho amor, mucho te quiero, pero al final el cuerpo de uno es el cuerpo de uno.



Y bueno, la verdad es que no me enteré. Hoy me la pondré yo... como que me llamo M.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Empiezo el camino

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Ha desaparecido el folículo residual, tengo el puregón en el frigorífico, la pluma en la mesita de noche y todo el anhelo por tener un hijo en el fondo de mi alma.
Mañana me pondré la primera banderilla.

sábado, 13 de marzo de 2010

Mujeres ejemplares

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Hoy quiero hablaros de aquellas mujeres optimistas, luchadoras y valientes que pese a la realidad dura y adversa no tiran la toalla, siguen adelante y nos dan una lección a las demás, una lección de lo que se puede hacer con voluntad, de lo que se puede conseguir derrotando al monstruo del pesimismo y la frustración que todos llevamos dentro…

Miles de mujeres que pelean día a día contra el dolor del negativo y las incertidumbres que nos asaltan a todas en este camino tan difícil.

El otro día una chica me contó, cuando salí del armario sólo para ella, que tenía sus dos hijas gracias a su duodécimo tratamiento… entonces fue cuando decidí contaros una historia… una historia que me recuerdo a menudo a mi misma… una historia de esperanza… el título de este blog.


María vive en un pueblo de Castilla, pueblo pequeño arraigado en sus costumbres, en sus tradiciones, donde a la gente le cuesta adaptarse a los nuevos tiempos. María empezó a rumiar la idea de ser madre soltera a los 33. Le costaba por el entorno, dudó bastante, tomaba impulso y volvía a caer… Sin embargo, el deseo de tener un hijo latía en su interior, un latido que se hizo atronador cuando su reloj biológico empezó a acelerarse. Consiguió el apoyo de su familia, de sus padres y una hermana, y apoyándose en ese pilar se hizo su primera IAD a los 36. Tres seguidas que fueron tres negativos, dos FIV en frescos, otras cuantas de congelados. Justo cuando empezaba a pesarle el tema económico le dijeron que debía ir a ovo, se dio el tiempo necesario para el duelo, para hacerse con unos ahorrillos y se lanzó con una ilusión que siempre me conmovió a pelear por su sueño.

Cuando iba por el intento número 10 en frescos ya había recorrido la mayoría de las mejores clínicas del país, era una experta en tratamientos, en tipos de hormonas, en técnicas innovadoras… Cada intento pensaba que iba a ser el último, cada intento terminaba siempre de la misma forma: Negativo. Y caía y se volvía a levantar. Por aquella época yo ya pensaba que nunca lo iba a conseguir, pero su entusiasmo era tal que temía herirla si le hacía ver lo que para mí era una realidad. Sin embargo en mi interior la criticaba, por ilusa, por poco realista, por poco práctica, por estar al borde no ya de la ruina sino directamente de la bancarrota.
Al tiempo su familia dejó de hablarle, temían por ella, por su salud y estaban enfadados con ella porque no cedía en su empeño. Se endeudó de por vida… y seguía, parando lo justo si aparecía algún foli residual, lo justo para ahorrar, para sacar dinero de donde no había… y vuelta a empezar. No dudaba que lo iba a conseguir, no dudaba que el esfuerzo merecía la pena.

María se sometió al tratamiento nº14 en frescos (ha llegado a un punto en el que los congelados no los cuenta) el año pasado. Como siempre, esta vez estaba en las mejores manos, como siempre, hablaba con sus niñitas mellizas desde el mismo momento en que le hacían la transferencia, como siempre, desde el instante 1 pensaba cómo iba a sacar el dinero para el siguiente intento…
Pero esta vez fue positivo.

María tuvo a su niñita el mes pasado, fue su mejor regalo de navidad, de reyes, de cumpleaños. Es una niña monísima que curiosamente se parece a ella aunque eso no importe, que ha vuelto locos a sus abuelos y a todos sus tíos. Es una niña llena de vida que llena la cara de mi amiga de una satisfacción difícil de describir.

María hoy tiene 45 años. Su niña tiene un hermanit@ congelado con los mismos donantes hombre y mujer. En cuanto le den luz verde irá a por él. Este sí será su último intento, al menos eso dice, al menos ese es el máximo que le recomienda su ginecólogo.
Es una historia real... aunque no se llama María...




domingo, 7 de marzo de 2010

Un mal día...

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Me he estado debatiendo entre escribir o no este post, podría hacer como en mi vida normal, ponerme la máscara e ignorar los momentos de amargura. Sin embargo, este no es el objetivo de escribir aquí, quiero que este blog sea sincero y valiente, además de abierto al mundo.
Ayer tuve un día difícil. Salí de cañas con la familia de P, familia lejana con la que no tenemos mucho contacto aunque siempre me han caído bien. Ya me temía que para mí no iba a ser fácil, aunque no imaginaba que lo llevaría tan mal. No he vuelto a salir como antes (cañas, vinos y copas hasta las tantas) desde que tuve el aborto. Si antes no era una entusiasta de la noche, ahora me horroriza. No me apetece, me siento fuera de lugar, aislada y sola en el mundo. Sin embargo, esta vez no tuve elección, venían desde lejos, se quedaban a dormir en casa, y querían conocer el ambiente de la noche madrileña.
Empezamos muy pronto y no fue una buena idea pues alargó mi tortura. A las 8 estaba más no menos bien, a las 10 empecé a sentirme incómoda, a las 2 de la mañana, en una tasca con la música a tope y abarrotada de gente empecé a sentirme muy angustiada, con ganas de salir corriendo, de llorar desconsolada por mi niñita. Miraba a mi alrededor: risas, borrachos, gente normal gritando a todo pulmón para hacerse entender en medio del ruido ensordecedor del flamenqueo que impedía la conversación normal. Pensé que muchos de los que había allí tendrían problemas y que a pesar de ello no se aislaban del mundo, me reproché estar así después de tanto tiempo. Disimulé por P. que estaba feliz de pasar una noche de marcha con los suyos… pero me volvió a pasar, sentí que no pertenecía a este mundo, me vi fuera de él, observándolo. Me pregunté por qué no morí aquel día del parto y qué sentido tiene mi vida desde entonces. Entré en el baño y conseguí frenar las lágrimas que empezaban a caer como gruesos goterones desde el techo agrietado de mi alma. Salí y seguí disimulando durante dos horas más… Terminé la función y creo que no se notó lo mal que estaba.
Hoy ya estoy mejor, he vuelto a mi vida normal, a mi relativo aislamiento. He comprendido que aún no estoy preparada para la vuelta al mundo. Los sitios abarrotados de gente me angustian desde aquello. He conseguido ir al cine, salir a tomarme una caña, ir a un Ikea abarrotado, salir a cenar con alguna pareja de amigos… sin sufrir, sin angustiarme… pero sin entusiasmarme, no me quiero engañar. Prefiero estar en casita, con la manta, con mi chico, mi perro, mi libro, mi película, mi ordenador.
Estar bebida, con las defensas bajas en un lugar atestado de gente, de risas y de música, es demasiado para mí. Me pregunto si algún día conseguiré reinsertarme verdaderamente en el mundo… y lo siento profundamente por P. por estar obligándolo implícitamente a recluirse conmigo, a llevar una vida aislada de los demás, cuando él es un animal social…

sábado, 6 de marzo de 2010

Asproin

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Hoy voy a hablaros de Asproin, os copio lo que pone en su página web:

ASPROIN es una asociación compuesta por personas que por una u otra causa tenemos alguna patología de infertilidad, nuestro principal interés es poder llegar a todas las personas que están pasando por lo mismo que nosotros con el fin de poder ayudarles en todo lo que podamos según la problemática que pueda tener cada una, por eso hemos creado esta pagina Web, para que sea un vinculo mas de unión y acercamiento con todos vosotros.

ASPROIN, Asociación Nacional para los problemas de infertilidad, sin ánimo de lucro, cuyo fin es promover la formación e información de hombres y mujeres con esta problemática, así como la colaboración con todas aquellas personas jurídicas, médicas, farmacéuticas, administración sanitaria y de investigación del entorno de la infertilidad y que tengan como objetivo la solución o ayuda en la problemática de dicha patología.
ASPROIN nació en Enero de 1998, nuestro ámbito de actuación es Nacional, aunque algunas de nuestras actividades se desarrollan fundamentalmente en la Comunidad de Madrid. También estuvimos otros cuatro años antes trabajando como delegación madrileña de la asociación pionera, creada en Granada, hasta su disolución.

Nuestras actividades varían dependiendo de la demanda del momento, pero fundamentalmente la mayor demanda son las reuniones en las que invitamos a un doctor, bien de sanidad pública o privada que pueda aclarar todas esas dudas que tenemos y que en una consulta médica no nos atrevemos a preguntar, y luego lo más importante, que la gente se relacione con personas que están pasando por lo mismo.
Como actividades principales podríaamos señalar:
• Página Web, con la que intentaremos que participen todos los profesionales de todas las ramas relacionadas con la infertilidad.
• Pertenencia a la Comisión de Reproducción creada por el Ministerio de Sanidad, con el fin de que entre todos los que la componen se pueda realizar la toma de decisiones que puedan ayudar a todos.
• Contacto con los medios de comunicación para conseguir que enfoquen el lado humano y positivo de la reproducción asistida
Objetivos

Una breve reseña de nuestros objetivos podría ser:
• Promover la formación e información continuada a todas aquellas pacientes afectadas por problemas de infertilidad. Periódicamente se organizan reuniones con especialistas en infertilidad encaminadas a resolver las dudas que los pacientes puedan tener tras haber realizado tratamientos o antes de realizarlos. Informaremos de ellas en el apartado de Actividades.
• Promover la ayuda hacia la investigación y publicaciones en el entorno de la infertilidad.
• Potenciar un papel activo por parte de aquellos pacientes sometidos a técnicas de reproducción asistida.
• Promover la relación profesional y humana entre médicos, pacientes, administración sanitaria y entidades colaboradoras con procesos afines.
• Colaborar en todo tipo de actividades que beneficien la solución de la problemática existente


Para asociaros simplemente tenéis que rellenar el formulario de inscripción que aparece en su página web (www.asproin.com) , y en pocos días se pondrán en contacto con vosotros. La cuota anual es de 40€.

Ventajas de asociarse:
• Al tener un mayor número de afiliados la asociación podrá tener más peso a la hora de defender nuestros intereses.
• Descuentos en las mejores clínicas del país (de hecho a mí la inscripción me ha salido gratis, el descuento por ser socia en la primera consulta de mi clínica fue superior a los 40€ de la cuota)
• Farmacias asociadas en las que obtener un pequeño descuento en la medicación.
• La presidenta, Encarnación Luzón, es un encanto. Podréis contar con su asesoramiento, su simpatía, su realismo y su optimismo con una simple llamada de teléfono. Ella sabe lo duro que es este camino, gracias a él hoy tiene a sus dos niñas. Defiende que el % de éxito en los tratamientos es del 100%, pero que las parejas a veces abandonan antes de tiempo (podréis ver artículos al respecto en internet), a mí me expuso sus teorías un día que llamé a la asociación para asesorarme sobre las clínicas de fertilidad.
No descarto la opción de hacerme voluntaria de la asociación y ayudar en lo que pueda a otras parejas en mi misma situación. Os animo a las españolas a afiliarios, no tenéis nada que perder y algo, aunque sea poquito, que ganar.




jueves, 4 de marzo de 2010

Salir del armario

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Según las estadísticas una de cada seis parejas en este país tiene algún problema de fertilidad.

Me pregunto por qué yo no conozco prácticamente a ninguna a excepción de aquellas que he conocido en la red y la respuesta es simple: Todos llevamos estos temas con mayor o menor grado de secretismo. La infertilidad es, desgraciadamente para todos los que la sufrimos, un tema tabú.

¿Por qué no hacemos partícipes a nuestro entorno de nuestros problemas? En mi caso unos pocos amigos, unos muy elegidos compañeros de trabajo (a algunos de los cuales ya me he arrepentido de habérselo contado) y únicamente la familia más cercana conocen nuestro problema. Estoy segura de que prácticamente todos lo suponen, ya han pasado más de dos años de mi aborto y desde entonces ningún embarazo… Sin embargo, tampoco preguntan ellos, es evidente que es un tema que cuesta afrontar en la sociedad.

Es triste que permanezcamos ocultos en el armario, si nos atreviésemos a salir conseguiríamos que se nos reconociera algún derecho que ahora tenemos vetado, conseguiríamos más hospitales con departamentos de fertilidad, algún tipo de subvención, mayor concienciación social. Pero nos escudamos en el “todavía no… aún no hemos decidido ir a por el niño, estamos bien así…”

Si somos tantos como parece, nuestro voto podría ser determinante. Si fuésemos capaces de salir del armario no nos sentiríamos tan injustamente tratados por los organismos públicos como hasta ahora.

¿Por qué nos escondemos?

En mi caso, básicamente por no añadir presión a una situación que ya de por sí me resulta especialmente estresante. Algunos de los que conocen mi situación me ponen de los nervios cuando me aseguran, con la certidumbre propia del que desconoce totalmente el tema del que habla, que lo conseguiré a la primera. Supongo que lo hacen por animarme, pero me afecta bastante y he decidido ocultar mis tratamientos a este tipo de personas. Sabrán que estoy en tratamiento (ya lo saben, ya es tarde), pero no sabrán cuándo. Y me pregunto qué me importa a mí que fulanit@ me diga cada vez que sale el tema que seguro que lo conseguiré a la primera… pero me afecta. Temo la falta de empatía de mi entorno, me molesta mucho la gente que me dice que me relaje, que intente adoptar para así embarazarme antes como si la adopción fuese un instrumento para conseguir antes un embarazo.


Luego está algún comentario bienintencionado que me aconseja que nunca diga que mi hijo es fruto de un tratamiento de fertilidad, comentario realizado por personas jóvenes y de mentalidad supuestamente liberal.¿¿?? Para mí, el que mi hijo sea fruto de un tratamiento de fertilidad ni resta ni suma nada, únicamente habla del enorme deseo que tenemos sus padres de traerlo al mundo. El día en que, ojalá tenga suerte, tenga a mi niño, no me importará nada decir que ha sido fruto de tratamientos, aunque sean tantos que casi haya perdido la cuenta.
Y luego están la mayoría, gente que nos quiere y que es comprensiva y respetuosa con nuestro problema.

Aún así, me resisto como la mayoría a salir del armario.


Y vosotr@s, ¿estáis en el armario? ¿si es así por qué?

lunes, 1 de marzo de 2010

Mi lado reivindicativo

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Siento una profunda indignación con el tratamiento que se nos da a las parejas que tenemos problemas de fertilidad en la Comunidad de Madrid.


Tras aproximadamente un año en la consulta de infertilidad de la Seguridad Social no conseguimos que nos hicieran todas las pruebas. Ante la lentitud de la SS nos las hicimos por lo privado y las aportamos al ginecólogo de la SS. Únicamente había una prueba, la histerosalpingografia, que por su relativa complejidad preferí desde el principio hacerme en un hospital público. Tenía que llamar el día que me viniera la regla a un teléfono para pedir cita de las 8:30 a las 10:00 de la mañana. Desde las 8:15 estuve llamando compulsivamente y no conseguí que la señorita me atendiese hasta pasadas las 10 y el teléfono no comunicaba precisamente… Pero ahí no acabó el periplo, a los dos días me llamaron para cambiarme la cita a dos días más tarde, era mejor según ellos pues la primera me la dieron el día 8 del ciclo y era mucho mejor hacerla el 10, y a los pocos días me volvieron a llamar para cancelármela porque no había médico… ¿? Al mes siguiente era navidad y claro… no se hacían histeros… pedí cita para dos meses después y los dejé plantados… lo siento por la chica a la que le quité el turno pero fue la gota que terminó de colmar el vaso.


Indignada le escribí a la Presidenta de la Comunidad, ha sido la primera vez que hago algo así, me cuesta despertar mi lado reivindicativo y, en general, soy bastante paciente, tolerante e intento justificar hasta lo injustificable.


Le contaba nuestro periplo y le decía que a este paso, teniendo en cuenta nuestra edad, habíamos decidido invertir todos los ahorros de nuestra vida en una clínica privada con la horrible incertidumbre de si serían suficientes o no.


Le decía también que me había estado informando y que al parecer la SS en la Comunidad de Madrid, a diferencia de otras Comunidades Autónomas (como la catalana) no nos cubre ni siquiera el coste de la medicación.


Así mismo le decía que teniendo en cuenta que tanto mi marido como yo cotizamos ampliamente a la SS, me resultaban indignantes los tiempos de espera para un simple diagnóstico de infertilidad, los tiempos de espera para un tratamiento de fecundación in vitro y más aún que ni siquiera se nos cubriera la medicación. Que si quisiera abortar lo haría de inmediato, sin listas de espera y sin limitación del número de intentos.


Terminaba preguntándole qué haría ella en nuestra situación, y que me explicase de forma convincente el por qué su Comunidad no cubre los gastos de la medicación de los tratamientos de fertilidad cuando otras comunidades sí que lo hacen.


Al poco me llamaron para decirme que mi reclamación había sido admitida a trámite y me sentí orgullosa por primera vez de nuestro sistema de Salud. Pero aproximadamente al mes volvieron a ponerse en contacto conmigo para que les indicara a qué hospital quería poner la reclamación y con qué fecha. NO quería poner una reclamación a ningún hospital (aunque en mi escrito especificaba claramente en qué hospital fui tratada), simplemente quería reclamar el derecho que creo que tengo a que, por encima de enchufismos (evidentemente si conoces algún gine de la SS el tema lo tienes resuelto) la SS me cubra al menos los gastos de la medicación de mi tratamiento de fertilidad dado que por mi edad no puedo esperarme eternamente a que me atiendan ellos.


Pero claro… con la burocracia hemos topado… decidí tirar la toalla y dejar que otros peleen por mí… entonces me hice socia de Asproin.


Asproin y el por qué las parejas que tenemos problemas de fertilidad llevamos nuestro calvario en silencio será la siguiente entrada de mi blog.